En Proyecto Platea nos hemos propuesto que la lectura sea un hecho cotidiano, y queremos que leer teatro se convierta en algo presente en tu vida. Y para ello no es necesario que seas un experimentado lector. De hecho, si nunca has leído una obra de teatro, esta es tu oportunidad para empezar a hacerlo y disfrutar. 

 

      La literatura teatral está llena de fantásticos títulos que iremos descubriendo mes a mes en nuestro grupo y que debatiremos en un ambiente de cordialidad, respeto y sobre todo, de tranquilidad. Tendrás la oportunidad de descubrir aspectos básicos de la cultura literaria teatral que te aseguramos, te sorprenderán: por qué un personaje está construido de una manera, o qué giros de la trama hacen que la historia cambie de dirección... qué cuentan los personajes acerca del propio autor, o qué pistas escondidas en el texto hablan de esos mismos personajes...

 

     Y lo mejor de todo, es que no te costará NADA. Lo único que necesitas es tu libro, y una tarde de viernes al mes para compartir con nosotros. 

 

     Cada mes, anunciaremos la obra que leeremos el mes siguiente, y que podrás encontrar siempre en Librería Dumas.

La edición no es lo más importante, puesto que suelen encontrarse varias; así que ese tema lo dejamos a tu elección. 

 

     Es una reunión a la que pueden asistir personas a partir de 16 años, y sólo necesitamos que  hagas tu primera inscripción a través del siguiente enlace, sobre todo porque necesitamos organizar el espacio que usaremos para nuestras reuniones. En ellas nos sentaremos para conversar sobre la obra propuesta, exponer nuestros puntos de vista, y sobre todo, aprender de las opiniones de los demás. 

 

     No te lo pienses más, y haz click en este enlace para unirte a nuestro CLUB DE LECTURA

 

     

 

     

ESTAS SON NUESTRAS PROPUESTAS

      En esta ocasión, nuestro Club de Lectura Dramática se remonta a ¡casi 25 siglos atrás! para releer la más antigua de las tragedias de la trilogía edípica conservada, y entender la trascendencia de una obra que tanto tiempo después sigue siendo de enorme interés. Fue estrenada, a lo que parece, en las Grandes Dionisias del 442 o 441 a.C. y el autor se hizo con la corona al mejor tragediógrafo. La ciudad quedó tan impactada por la fuerza de los versos sofocleos que al año siguiente acabó eligiéndolo estratego para la guerra contra la isla de Samos, en la que se batió a las órdenes del mismísimo Pericles. No con mucha fortuna: la flota que comandaba fue batida por el enemigo.

      La mayor informa a la benjamina del último edicto de su tío Creonte, regente actual de la ciudad cadmea tras la muerte del rey Etéocles, hermano de ambas, a manos de su propio hermano Polinices, el cual había armado un ejército para atacar sus muros patrios a fin de vengarse de Etéocles por no haberle cedido la corona cuando tocaba, según lo acordado.

      Creonte ha dictado que se entierre siguiendo la costumbre a Etéocles, “a fin de que resultara honrado por los muertos de allí abajo. En cuanto al cadáver de Polinices, muerto miserablemente, dicen que, en un edicto a los ciudadanos, ha hecho publicar que nadie le dé sepultura ni le llore, y que le dejen sin lamentos, sin enterramiento, como grato tesoro para las aves rapaces que avizoran por la satisfacción de cebarse”.

      Antes de seguir adelante hay que conocer que, según la mentalidad griega en épocas clásica y anteriores, enterrar a los muertos es un deber sacrosanto. Dejar a alguien insepulto es condenarlo a vagar eternamente en el mundo umbrío que media entre la vida y la muerte, por lo que perseguirán con saña a sus parientes al no haber cumplido con ellos los rituales funerarios pertinentes. Sólo a los ladrones de templos y a los delincuentes ejecutados se les dejaba insepultos, para perpetuar su condena también en el mundo de ultratumba.

      Antígona es contraria a la ley promulgada por Creonte, le parece injusta e impía y considera un deber sagrado, por encima de las leyes de los hombres, el dar sepultura a su hermano muerto. Por eso decide intentar enterrar a su hermano, pese a que su hermana Ismene le aconseja que no lo haga, por temor a que el peso de la ley caiga sobre ella.

      A partir de este momento, los hechos se precipitan, llevando a Antígona a tener que decidir entre dos nociones del deber: la familiar, caracterizada por el respeto a las normas religiosas y que representa Antígona, y la civil, caracterizada por el cumplimiento de las leyes del Estado y representada por Creonte. Además establece una oposición entre el modo en que las dos hermanas, Antígona e Ismene, se enfrentan a un mismo problema.

El Club de Lectura Dramática de Proyecto Platea propone en esta ocasión una de las obras maestras del teatro realista norteamericano: "Un tranvía llamado deseo", de Tennessee Williams. 

Considerada una de las obras más importantes de la literatura estadounidense, Un tranvía llamado Deseo (1947) cuenta la historia de Blanche DuBois, una dama sureña con delirios de grandeza, refugiada en un mundo inventado, presumida, altanera y desequilibrada, y Stanley Kowalski, su rudo cuñado, miembro de la clase inmigrante proletaria, que en esos tiempos incrementaba su influencia y determinación en la sociedad estadounidense.